El panorama económico español para 2025 se presenta con luces y sombras, marcado por la evolución de factores clave como la inflación, los tipos de interés, el crecimiento y el desempleo.
Se espera que la inflación continúe su tendencia descendente, aunque de forma gradual. Factores como la moderación de los precios energéticos y la normalización de las cadenas de suministro contribuirán a esta desaceleración. Sin embargo, la persistencia de tensiones geopolíticas y la evolución de los precios de los alimentos podrían generar cierta volatilidad.
Tras el rápido aumento de los tipos de interés en 2023 y 2024, se anticipa una estabilización y, posiblemente, un ligero descenso en 2025. Esto proporcionaría un alivio para los hogares endeudados y podría estimular la demanda de vivienda. No obstante, la evolución de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) será determinante.
Se prevé que el crecimiento económico español se modere en 2025, aunque se mantendrá en terreno positivo. El consumo privado, impulsado por la mejora de la confianza y la moderación de la inflación, seguirá siendo un motor importante. Sin embargo, la inversión podría verse afectada por la incertidumbre global y la evolución de los tipos de interés.
Se espera que la tasa de desempleo continúe su tendencia descendente, aunque de forma moderada. La creación de empleo se verá impulsada por sectores como el turismo, la tecnología y los servicios. Sin embargo, la persistencia de desafíos estructurales, como el elevado desempleo juvenil, requerirá políticas específicas.
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Limitación de las licencias de uso turístico
Michel Paschoud

La vivienda de uso turístico está en el punto de mira del gobierno. En Cataluña, en noviembre de 2023, el decreto ley 3/2023 fijaba límites en el número de licencias al 10% de la población del municipio. El objetivo de esta medida era impedir que el mercado de la vivienda de alquiler sea acaparado por los turistas, dejando a los catalanes sin opción de conseguir un contrato de larga duración.
El problema es que, una vez más, se hizo sin pensar ni consultar a los especialistas del sector, y lo que tiene sentido en Barcelona, no funciona en zonas de costa. En las grandes ciudades, donde hay un flujo constante de turistas, resulta más rentable el alquiler turístico, ya que los ingresos que genera son mucho más altos que en un contrato de larga duración. En zonas de veraneo, la temporada es muy corta y la inmensa mayoría de las viviendas que se alquilan a turistas no lo hacen con un objetivo de rentabilidad, sino de simple pago de los gastos de la segunda residencia que el propietario también disfruta.
Con lo cual, en municipios como Calonge i Sant Antoni, Castell-Platja d’Aro o Roses, la limitación de las licencias turísticas no ayuda a incrementar el parque de alquileres anuales y perjudica a todos los actores del sector turístico.
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