Como siempre, el inicio del año nos hace mirar hacia el futuro. ¿Qué pasará en el mercado inmobiliario de la Costa Brava?
Lo primero que hay que tener claro es que, salvo una catástrofe inesperada, los precios no van a bajar, o lo harán muy poco. Se espera una estabilización debida a un cambio en la política de los bancos, que han concedido muchas hipotecas en los últimos años y que este año van a frenar. Esto significa que buscarán perfiles de menor riesgo y endurecerán las condiciones para obtener financiación.
Si recibes alertas de portales inmobiliarios, habrás podido observar que en las últimas semanas se publican más noticias de bajadas de precios que de propiedades vendidas. Esto se debe a dos factores: primero, la temporada de invierno es la más tranquila; ya veremos el mercado animarse en marzo. El segundo es que las noticias sobre el boom inmobiliario han provocado que algunos vendedores se hayan venido arriba, sacando al mercado viviendas a precios desorbitados que no reciben visitas. Ahora empiezan a rectificar y bajan precios para ajustarse al poder adquisitivo de los compradores.
Sin embargo, hay un elemento que no cambia: hay más compradores buscando la casa de sus sueños que propiedades disponibles a la venta. Y mientras esto siga así, los precios se mantendrán sostenidos.
Para entender bien la situación, debemos segmentar nuestro mercado. En la Costa tenemos muchas segundas residencias y compradores extranjeros. Este mercado específico influye en la volatilidad de la demanda y, en consecuencia, en la de los precios. Si bien es cierto que todos necesitamos un techo, un piso de vacaciones en la costa no es una necesidad, y lo vimos en 2017, cuando los acontecimientos vinculados al proceso independentista hicieron que los compradores extranjeros dejaran prácticamente de venir. Pero, al mismo tiempo, esta tipología de comprador es muy interesante, porque a menudo dispone de capital para comprar y se interesa por propiedades de mayor valor.
Finalmente, hay que prestar atención a la obra nueva. Cuando la oferta se agota debido a la alta demanda, no queda más remedio que construir nuevos inmuebles. Y lo que no se ha construido en 15 años de crisis se está levantando ahora a toda prisa. El peso de la obra nueva en el número de compraventas se ha disparado en varios municipios, como Sant Feliu de Guíxols (del 3,4% en 2021 al 21% en 2024) o Castell-Platja d’Aro (del 2,2% en 2021 al 15,2% en 2024). En otros municipios, la subida no ha sido tan espectacular, pero eso depende de varios factores, como el suelo disponible y la política urbanística del ayuntamiento.
En conclusión, si estás esperando una bajada de precios para comprar, no cuentes demasiado con ello. Y recuerda que el mejor momento para comprar depende más de ti que del mercado. Una diferencia de un pequeño porcentaje en el precio, repartida a lo largo de toda una vida, no es tan importante.
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